• Primera revista especializada en las artes y la cultura salvadoreñas!!!

    Fotografía: Miguel Servellón.

  • Una conexión permanente con el sector cultural salvadoreño...

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  • Nuestra visión transformadora, incluyente y participativa, nos posicionan día a día como el principal referente de las Artes y la Cultura salvadoreñas!!!

  • Valoramos el talento, la creatividad y el esfuerzo de nuestros y nuestras artistas... en El Salvador Cultural también creamos para tí.

    Fotografía: Gemma Griera Artigas

  • Creemos en el poder salvífico y transformador de la obra, para la construcción de una nueva sociedad...

     

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Poesía

Dos poemas de nuestro grande Oswaldo Escobar Velado.

SONETO ÍNTIMO A SIMÓN BOLÍVAR

Bolívar, te regalo mi camisa

y te invito a mi mesa de hombre triste,

mesa sin pan, sin lámpara y sin risa

nacida del dolor que tú sentiste.

 

En esta casa ajena ya no hay brisa

y hasta el dorado sol casi no existe;

y aquí en mi patria amarga sin sonrisa

estoy en el exilio que tuviste.

 

Pero tengo esperanza de que vengas,

que nuestra justa lucha la sostengas

para llenar al hombre de alegrías.

 

Entonces en la Patria que soñamos

todos los que luchando te esperamos

te veremos nacer todos los días.

 

 

CUBAMÉRICA

 

Te podrías llamar Simón

Bolívar; o Domingo

Faustino Sarmiento, porque eres

el más hondo metal de la pureza.

 

Te podrías llamar Bernardo

O´Higgins, claro salitre

ardiendo sobre tu cuerpo

de isla, alto joyel

que candoroso guarda

el mar Carible.

 

Te podrías llamar, Carlos

Luis Prestes, porque tienes

los ojos abiertos

a la esencial estancia

donde se va forjando

la esperanza.

 

Te podrías llamar, José

Simeón Cañas, porque tu nombre

es popular como naranja.

Te podrías llamar, José

Martí, porque la hiedra

del chaleco suyo

vale más que el fulgor de las espadas.

 

Te podrías llamar Sandino; a secas.

 

Te podrías llamar Sierra Maestra;

o Fidel, o Camilo, O con el nombre

de un héroe caído

por levantar tu estrella.

 

Pero yo, hoy he venido a pronunciar tu nombre

de otro modo; con sílabas que vienen

de muchísimas muertes encendidas,

más puras que las lámparas;

diáfanas como la luz

que hiere el día;

claras como la sal o las ventanas.

 

Hoy he venido a pronunciar tu nombre.

Y se me vuelven fiesta las palabras.

La Paz me brota alegre de los labios

como venado que al saltar se bebe

el barco de la tierra.

 

Te advierto, estoy alegre

y he tenido que salir a la calle

a gritar mi borbotón de gritos

porque encontré tu verdadero nombre.

Ya no te llamas Cuba, Cuba, sólo.

 

Tu nombre es caracol que ha recogido

todo el rumor del Nuevo Continente,

toda la alta hoguera de la lucha,

toda la sangre pura de los muertos

que regaron sus ojos en la tierra

y sembraron sus pechos como milpas

por tal de que la tierra se entreabriera

como un pecho frutal que se da al pueblo.

 

Ya no te llamas Cuba, simplemente.

 

Te llamas Cubamérica.

Y en tu nombre se esconde la esperanza

de estos pueblos heridos por el hambre.

Lanzados al abismo y a la noche

por los mismos que hundieron Guatemala.

 

Ya no te llamas Cuba, simplemente.

 

¡ Te llamas,

 

Cubamérica !

 

SONETO ÍNTIMO A SIMÓN BOLÍVAR

Bolívar, te regalo mi camisa

y te invito a mi mesa de hombre triste,

mesa sin pan, sin lámpara y sin risa

nacida del dolor que tú sentiste.

 

En esta casa ajena ya no hay brisa

y hasta el dorado sol casi no existe;

y aquí en mi patria amarga sin sonrisa

estoy en el exilio que tuviste.

 

Pero tengo esperanza de que vengas,

que nuestra justa lucha la sostengas

para llenar al hombre de alegrías.

 

Entonces en la Patria que soñamos

todos los que luchando te esperamos

te veremos nacer todos los días.

 

 

CUBAMÉRICA

 

Te podrías llamar Simón

Bolívar; o Domingo

Faustino Sarmiento, porque eres

el más hondo metal de la pureza.

 

Te podrías llamar Bernardo

O´Higgins, claro salitre

ardiendo sobre tu cuerpo

de isla, alto joyel

que candoroso guarda

el mar Carible.

 

Te podrías llamar, Carlos

Luis Prestes, porque tienes

los ojos abiertos

a la esencial estancia

donde se va forjando

la esperanza.

 

Te podrías llamar, José

Simeón Cañas, porque tu nombre

es popular como naranja.

Te podrías llamar, José

Martí, porque la hiedra

del chaleco suyo

vale más que el fulgor de las espadas.

 

Te podrías llamar Sandino; a secas.

 

Te podrías llamar Sierra Maestra;

o Fidel, o Camilo, O con el nombre

de un héroe caído

por levantar tu estrella.

 

Pero yo, hoy he venido a pronunciar tu nombre

de otro modo; con sílabas que vienen

de muchísimas muertes encendidas,

más puras que las lámparas;

diáfanas como la luz

que hiere el día;

claras como la sal o las ventanas.

 

Hoy he venido a pronunciar tu nombre.

Y se me vuelven fiesta las palabras.

La Paz me brota alegre de los labios

como venado que al saltar se bebe

el barco de la tierra.

 

Te advierto, estoy alegre

y he tenido que salir a la calle

a gritar mi borbotón de gritos

porque encontré tu verdadero nombre.

Ya no te llamas Cuba, Cuba, sólo.

 

Tu nombre es caracol que ha recogido

todo el rumor del Nuevo Continente,

toda la alta hoguera de la lucha,

toda la sangre pura de los muertos

que regaron sus ojos en la tierra

y sembraron sus pechos como milpas

por tal de que la tierra se entreabriera

como un pecho frutal que se da al pueblo.

 

Ya no te llamas Cuba, simplemente.

 

Te llamas Cubamérica.

Y en tu nombre se esconde la esperanza

de estos pueblos heridos por el hambre.

Lanzados al abismo y a la noche

por los mismos que hundieron Guatemala.

 

Ya no te llamas Cuba, simplemente.

 

¡ Te llamas,

 

Cubamérica !

 

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